Evangelio del día-Noé fue alabado por Dios debido a su obediencia absoluta a Dios

De este versículo podemos ver que Noé fue absolutamente obediente a Dios. No importa lo que Dios dijo, lo hizo en consecuencia sin reservas. Por eso Dios salvó a Noé. En la época de Noé, nunca había llovido. Pero Dios le dijo a Noé que usaría un diluvio para destruir el mundo e hizo que Noé construyera el arca. Eso fue mucho más allá de las nociones del hombre. En ese momento, la gente pensaba que no podía llover. Sólo Noé creyó y escuchó las palabras de Dios y construyó el arca como Dios instruyó. Fue su obediencia absoluta a Dios la que permitió a su familia de ocho ser salvada por Dios, para que sobrevivieran al diluvio.

Aparentemente, ser capaz de obedecer la obra de Dios que está en desacuerdo con las nociones del hombre es la condición fundamental para que seamos salvos por Dios. Leamos la evaluación que Dios hace de él. Dios dice: “Cuando él hizo lo que Dios le ordenó no conocía Sus intenciones. No sabía lo que Él quería llevar a cabo. Dios sólo le había dado un mandato, le había ordenado hacer algo, pero sin proporcionarle demasiada explicación, y él siguió adelante y lo hizo.

No intentó descifrar en privado los propósitos de Dios ni se resistió a Él, ni tuvo doblez de corazón. Sólo fue y actuó en consecuencia, con un corazón puro y simple. Hizo todo lo que Dios le permitió hacer; obedecerle y escucharle fueron sus convicciones para hacer cosas. Así fue como lidió de forma directa y simple con lo que Dios le encargó. Su esencia, la esencia de sus acciones, fue la obediencia, no cuestionar, no resistirse y, además, no pensar en sus propios intereses personales ni en sus ganancias y pérdidas. Además, cuando Dios dijo que destruiría el mundo con un diluvio, no preguntó cuándo lo haría ni trató de llegar al fondo de ello, y desde luego no le preguntó cómo lo iba a hacer. Simplemente hizo lo que Dios ordenó. Comoquiera que Dios quisiera hacerlo y con el medio que deseara, él siguió al pie de la letra lo que Dios le pidió y, de inmediato, emprendió acción.

Actuó de acuerdo con las instrucciones de Dios con la actitud de querer satisfacer a Dios. ¿Lo hacía para ayudarse a sí mismo a evitar el desastre? No. ¿Le preguntó a Dios cuánto faltaba para que el mundo fuese destruido? No. ¿Le preguntó a Dios o acaso sabía cuánto tardaría en construir el arca? Tampoco lo sabía. Simplemente obedeció, escuchó, y actuó en consecuencia” .

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